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Cripta Museo San Alberto 1782 - Córdoba, Argentina

(2018)

Hay espacios que contienen tramas históricas que aún están activas. En este caso, intento  fusionar el tiempo  con el objeto realizado, para conformar la Obra: “Un Espacio  para el Dolor”.
Tomando distancia, más allá de la materialidad de sus apariencias, nos encontramos en un lugar (hogar de niñas huérfanas) donde se realizaban todas las tareas afines a la casa  y, como parte de la vida, en este espacio se enterraban a sus muertos. Aquí, el dolor se humanizaba y paradójicamente se le daba sentido de trascendencia.
Hoy el hombre lo esconde, lo disfraza, padeciéndolo doblemente. Esa realidad, cada vez más irreal, afecta ese estrato espiritual,  produciendo tristeza. El dolor  aparece  de forma  intempestiva  tocando nuestros mecanismos más profundos para despertarnos de la vida superficial .Sin advertirlo,  el hombre  al igual que una semilla -metafóricamente  hablando- tiene  una grandeza escondida, potencialidades, las cuales, dentro de un esfuerzo de inteligencia y voluntad , pueden convertir  el camino del sufrimiento en un proceso de purificación personal.

 

“Cuando  las semillas están  sepultadas en lo más profundo de la tierra, sus secretos más íntimos se transforman en jardines florecientes” Rumi S XIII

Objeto escultórico con formato de caja vidriada

1,00 x 1,00m
Materiales: madera, cáscaras de semilla intervenidas, hueso con proceso de acabado conservando su morfología, engarzado en plata

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Muro lleno de contenido que se entrelazan con el trabajo para formar una sola Obra "Un Espacio Para El Dolor"

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Vista General

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Ingreso a la Cripta

Cuando las huellas de dolor obturan la inteligencia, cuando el dolor es insostenible, quizá sólo el arte puede otorgar amparo.
La instalación de Cervi desata una multiplicidad de simbolismos y sentidos. Está compuesta por semillas de pistacho formando óvalos imaginarios a través de un trabajo minucioso de colocación una al lado de la otra. El mismo trabajo funciona como una especie de letanía, donde la repetición favorece una introspección que conecta a la artista y al espectador, con la historia, la memoria, los recuerdos, la ensoñación, lo místico y lo sagrado.
Semillas, un óvalo que circunscribe un hueso engarzado dispuesto en un cuenco de plata, la artista tiene el talento creativo para encontrar en estos elementos un acercamiento al costado enigmático del dolor y a la posibilidad de redención que dispara el arte.
La obra está ubicada en una cripta, rodeada por la soledad y el silencio, entorno que favorece la conexión con lo más profundo de uno mismo. Cervi habla de lo espiritual y lo sagrado que trasciende las religiones, que va más alla, que abarca al hombre cualquiera sea su religión.
La originalidad de la creación y de la iluminación demanda un trabajo silencioso, meditativo y solitario. Algo que en este caso obra y espacio favorecen intensamente.

Patricia O´Donnell

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