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Statement

Materia, forma, símbolo, la percepción del mundo.
La metáfora, acompañada de la representación poética da sentido a la labor de un artista.
Hoy, al objetivizar mi trabajo, creo que hay un hilo conductor que está de forma continua en mi accionar:
La soledad como marco, para el desarrollo de mis pensamientos sobre una concepción cosmogónica que se torna inalcanzable, la lectura como una necesidad permanente, el encuentro con el "otro" que enriquece mi accionar y una conexión profunda con la naturaleza.
Busco a través de la capacidad expresiva de la imagen que trasciende la materia, llegar al resplandor de una interioridad, la del hombre en comunión con la naturaleza.
Tomando palabras de Boudelair:
"Descubriendo su principio de correspondencias, acogiendo la inmensidad del mundo y transformándola en una intensidad de nuestro ser íntimo "

Adriana Cervi

Obra: Un Espacio para el Dolor

Patricia O’Donnell 

2026

“Un Espacio para el Dolor” Además de ser título de la obra habla de un espacio que, en ciertas circunstancias, sólo el arte puede alojar. Cuando las huellas de dolor obturan la inteligencia, cuando el dolor es insostenible, quizá sólo el arte puede otorgar amparo. La obra incita a una actitud atenta, una observación minuciosa y una reflexión profunda, generando una nueva comprensión, prometedora de nuevos y variados develamientos.
En un primer impacto se destaca un óvalo, que enmarca un hueso engarzado en plata colocado sobre un minúsculo cuenco también de plata, cercado por infinidad de cáscaras de semillas pintadas de blanco, en un trabajo minucioso de colocación una al lado de la otra. El mismo trabajo es una especie de letanía, como ritual de la palabra repetida, donde la repetición favorece una introspección que conecta a la artista y al espectador, con la historia, la memoria, los recuerdos, la ensoñación, lo místico y lo sagrado.
La repetición, en su efecto de insistencia, favorece el recogimiento. En situaciones de dolor intenso, cuando la palabra no alcanza, la letanía ofrece un soporte, un sostén, acompaña sin exigir sentido, como la contemplación de la obra. La instalación desata una multiplicidad de simbolismos y sentidos: Las semillas, marcan el ritmo de las visicitudes de la vegetación, la alternancia de
la vida y la muerte, de la oscuridad y la luz. Y en esta ocasión las de pistacho por su proceso particular de crecimiento, deslizan la idea del dolor como experiencia que acontece, que impone una transformación.
El hueso, es el armazón del cuerpo, símbolo de firmeza, fuerza y virtud, “hueso de mis huesos” Génesis 2, 23. Elemento primordial del ser. En la cultura semítica, decir “hueso de mis huesos” era una manera de decir: eres de mi propia esencia. Y por otra parte contiene la médula “núcleo generativo”, como reserva potencial. El hueso central, con su forma fálica, marca un lugar de completud, potencia y fertilidad, también es la referencia a la falta y la incompletud inherentes a la condición humana. Estado de completud y de ausencia de necesidad imposible de lograr. Un detalle, la evolución química del universo aparece ulteriormente en nuestros mismos huesos, estamos hechos de polvo de estrellas. Cuerpo, alma y
universo no cesan de interrogarnos. La plata, como metal, es simbólicamente principio femenino, lunar, acuático. La palabra argent deriva de una palabra sánscrita que significa blanco y brillante.
Según los mitos egipcios, los huesos de los dioses están hechos de plata. Símbolo de pureza. En el cristianismo: sabiduría divina. Por otro lado desde la ética, simboliza también el objeto de todas las codicias y las desgracias que estas provocan, como el envilecimiento de la consciencia. Bendición y advertencia.
Entre las semillas y el segundo óvalo hay un espacio blanco. El color blanco cubre el vacío dejado por las primeras impresiones traumáticas en el niño cuando la imagen materna se desvanece, se pierde y se instala la ausencia. La artista con el blanco cubre con belleza los dolores inefables, transforma el vacío traumático en un vacío sublimado estéticamente atractivo. ¿Empatía con el dolor de las pérdidas de las niñas huérfanas, sus privaciones, con el cambio ambiental que alteró por
completo sus vidas. El blanco del desamparo?
Semillas – óvalo – hueso – plata. Cervi tiene el talento creativo para encontrar en estos elementos un acercamiento al costado enigmático del dolor.
La instalación está ubicada en una cripta, rodeada por la soledad y el silencio, entorno que favorece la conexión con lo más profundo de uno mismo. Ahí San Alberto fundó el Real Hogar de Niñas Huérfanas Nobles y Colegio de Educandas
(1782), primer establecimiento dedicado a la educación de mujeres en zona del Virreinato del Río de la Plata.
La obra hace al entorno y el entorno hace a la obra. Los muros de la cripta encierran una memoria centenaria, la presencia fantasmática de las personas que han pasado y habitado allí durante más de dos siglos. La obra dialoga con el espacio que la alberga y con su gran carga histórica, marcada entre otras cosas, por la fundación visionaria de un hombre que incluía por primera vez a la mujer en la propuesta educativa de la época.
San Alberto creó un refugio para las niñas huérfanas, ambiente que abrigó la esperanza de sostén, que pudo mirar y dar valor e identidad a niñas desprotegidas, como el arte que incluye y abraza a todos y tiene el poder de otorgar una mirada contemplativa, según el papa Francisco. Ocuparse de estas niñas fue también ocuparse de la sociedad. Como la mirada de una artista que une en comunidad a las semillas, simbolo de un futuro desarrollo.
Al citar las palabras poéticas de Rumi como parte de la obra, Cervi habla de lo espiritual y lo sagrado que trasciende las religiones, que va más alla, que abarca al hombre cualquiera sea su religión. Como las derviches giradores, surgidos de la
orden sufí, bailan en círculo al igual que se disponen las semillas en la imagen. En un giro centrípeto hacia el centro que busca la elevación espiritual. La experiencia de lo sagrado, según Julien Ries, es constitutiva del ser humano.
No nos olvidemos también que la originalidad de la creación, y de la iluminación, demanda un trabajo silencioso, meditativo y solitario. Algo que en este caso obra y espacio favorecen intensamente.

Obra: El Grito Silencioso

Patricia O’Donnell -  Psiquiatra,Psicoanalista

2025

Un nido de hilos de aluminio inesperadamente encontrado en una fábrica de aviones genera la ilusión del hallazgo, el objeto creado-hallado. La Madre Naturaleza permite esa vivencia. Adriana Cervi tiene el don de descubrir objetos creativamente, así establece un diálogo estético que desemboca en una creación: un video.

Al apropiarse de ese entramado le imprime un giro particular: lo traslada a un estudio de filmación que, a su vez, parece una cueva hecha de ladrillos donde, en el fondo, se proyecta la obra. Un refugio, un espacio que hospeda tanto la idea como el video mismo. Un nido dentro de otro nido que albrega mil nidos, imaginados, pensados, soñados. Nido – Casa – Cuerpo.

El recorrido visual comienza cuando la cámara se aproxima a la obra hasta revelar la minuciosa trama de hilos, y luego se aleja para situarlo en el entorno concebido por la artista. Ese vaivén, semejante al movimiento hipnótico de un péndulo que avanza y retrocede, dialoga de manera directa con la frase de Leonora Carrington: “La tarea del ojo

derecho es asomarse al telescopio, mientras que el ojo izquierdo se asoma al microscopio”.

Micro y macrocosmos: el detalle intenta develar secretos, ilumina el inconsciente; la distancia, abre profundidad, reubica el objeto en otro plano y alude a un horizonte mayor. No obstante, la obra no deja de ser enigmática, pues habita en un paisaje y desolado. La tensión que surge en este juego repetitivo de apenas un minuto provoca múltiples replanteos: Tiempo y Espacio. Femenino y Masculino. Inmanencia y Trascendencia. Lo femenino: madre, tierra, casa, ser. Lo masculino: dinamismo, movimiento, impulso de ir más allá, descubrir y hacer. Privado y Público.

Al juego de luces y sombras, se agrega el sonido. El viento, con su rumor áspero, envuelve la imagen y refuerza la atmósfera, instaura un diálogo entre desolación y resistencia, entre lo tecnológico y el paisaje.

Es, además, un murmullo del futuro. Los pájaros inspiraron el deseo humano de volar y la invención de los aviones. El pasado ilumina un posible devenir. Así la inquietante extrañeza se enciende frente a lo desconocido y extraño que puede contener un ovillo de alambre. Un objeto insólito llega a manos de una artista que explora, experimenta e investiga hasta dar forma a una obra espléndida, cuyo título, un oxímoron, anuncia la visión poética desplegada en su creación. La obra conmueve el espíritu y despierta un placer estético que ilumina imágenes e ideas capaces de abrir caminos hacia los enigmas de la vida. El misterio de los orígenes anida en “El grito silencioso”.

Obra: Caminantes

Texto: Patricia O'Donnell - Psiquiatra, Psicoanalista

2024

Obra: Buscando Sustento 

Hoja de Sala: Lic. María Carolina Baulo

2015

“BUSCANDO SUSTENTO”- Obra seleccionada en el 2° Salón de Otoño de América Latina, Galería Marta Traba- Memorial de América, San Pablo- Brasil 2014 – resume en una instalación la idea de ese universo falto de base, de apoyo, de un “hacer pie" que nunca llega y empobrece el espíritu de la humanidad. Un universo sin certezas y con referentes poco confiables, de valores efímeros y materialistas que alejan al hombre de la introspección y el goce de una vida rica en sentimientos y no en objetos que condicionen quienes somos.
Dice la artista: “Deseo crear una ambientación, donde pueda dar una vivencia personal a través de una puesta en escena de forma participativa. Ya que en su realización intervinieron tantas personas como manos lleva la Obra, tratando de rescatar en esta pluralidad, al hombre.
Se trata de un contacto del propio ser como experiencia trascendental, el sentido existencial del mismo dentro de su medio. Quedando un final abierto, siendo el espectador quien le de un cierre de forma personal y reflexiva a la Obra”
“BUSCANDO SUSTENTO” es una pieza de arte conceptual que intenta provocar una lectura que devele ese recorrido que la artista construyó y donde dejó grabado su mensaje.
Un significado que se desliza entre las maderas que aprisionan y asfixian ,entre los óxidos que todo lo corroen y lo comen lentamente, entre las manos que buscan una salida; manos con identidad, manos que marcan su presencia como seres únicos e irrepetibles en medio del caos de la homogenización universal, manos que buscan aire ayuda, algo de donde agarrarse para seguir adelante, donde la presencia del latido se evidencia en su pálida pigmentación
manteniéndolas vigentes, en lucha ante ese mar de materiales densos, sólidos que las silencian y las contienen en un encierro que no les permite escapar. Aún así, dan pelea y la vida continúa como continúa el trabajo de la artista, quien también persigue esa fundamentación que justifique su Obra y “de sustento” a su propia existencia.
Ayer pudo haber sido el paisaje y la figuración bidimensional el medio expresivo elegido y necesario. Hoy apela a la absoluta contemporaneidad de la Instalación para vincularse con el espectador estableciendo un nuevo código que lo involucra, interpela, y compromete física y emocionalmente con la Obra. Y con ella.

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