Vista final de la Obra

“Cuando las semillas están sepultadas en lo más profundo de la tierra, sus secretos más íntimos, se transforman en jardines florecientes” 

                                                                 Poeta Persa siglo XIII Rumi

Formas, colores, elementos de la naturaleza, me trasmiten lo suficiente como para representar aquello que en este caso no se ve, se siente.
Simbólicamente el óvalo es representativo del Yo, marca la unión entre el ayer y el mañana.
Consideré esto como fundamento para la estructura compositiva de la Obra ya que dispuse las semillas dentro de óvalos concéntricos que convergen en una hornacina, buen espacio para contener un sentimiento que está implícito en la condición humana: el dolor. Hoy el hombre lo esconde, lo disfraza, padeciéndolo doblemente y esa realidad cada vez mas irreal, afecta ese estrato espiritual produciendo tristeza.
Sin darse cuenta, al igual que una semilla-metafóricamente hablando-, tiene una grandeza escondida, nuestras potencialidades las cuales dentro de un esfuerzo de inteligencia y voluntad, le dan al sufrimiento un sentido humano y, paradójicamente trascendente, como un proceso de purificación personal.

dimensiones: 1,00 x 1,00m
formato:caja vidriada
materiales: madera, cáscaras de semilla intervenidas, hueso con proceso de acabado conservando su morfología, engarzado en plata

Vista superior de la obra